viernes, 31 de julio de 2015

Menos por menos y nunca nosotros

"Lo intenté siete veces más,
quería ver lo que hay detrás
de tu imperturbabilidad
y abrir tu puerta de cuarenta y tres candados." 
N.V. 

Si quien la sigue, la consigue, voy a buscarte/me tanto y cuanto sea necesario para que esto, que no nuestro, sume y siga. Me rendí ante tu y mi stand-by, ya que hace mucho, mucho tiempo me enseñaron que menos por menos da que algo: persona, animal o cosa, dé positivo. Y creo que ya toca apostar todo a rojo o a negro, a cualquiera, pero todo, un "one last chance". Con precaución y prudencia, siempre, esa que empiezo a tener.
Que si te encuentro, o me encuentras, no encontrarnos, porque mira que contigo siempre me ha parecido una gilipollez la primera persona del plural; se te/me revuelva algo por dentro, esas mariposillas, habladurías, porque a veces son más huracán que otra cosa. Que te aporto, y me aportas, poco, no me voy a venir arriba, pero menos da una piedra, y ya dije que tú eras de las grandes. Y no se a qué esperas para golpear, que algún día va a llegar un alguien, otro, no un nosotros, que nos diga que ya está, que valió, punto y final. Tu indiferencia te está ganando la partida, y cada vez que te/me encuentras es un gol por la escuadra, pero nunca a tu favor; así que apura tío, que en breves llegamos al tiempo de descuento.
No me cuentes, ni dejes que te cuente que vendrán tiempos mejores, que nunca es buen tiempo para nada, pero hay que echarle huevos ya que cualquier momento es malo para que surja algo bueno. Y la verdad es que ya no dependemos de la suerte, quizá si me apuras conseguimos que no nos llueva, pero creo que eso será pura casualidad, esa misma que poco a poco vas a acabar agotando como sigas haciendo el imbécil; así que espabila, nadie va a venir a buscarte, ahora solo tu puedes conseguir el nosotros y no un yo con otros.


Á

lunes, 13 de julio de 2015

I know if destiny is kind, I’ve got the rest of my mind.



He vuelto, y creo que esta vez para quedarme. Pido disculpas por mi ausencia, ha sido un tiempo de resaca de proyectos, de los que se quedaron por el camino y de ti. Repito, he vuelto, pero cambiada, y confío plenamente que es un cambio irrevocable. Muchas situaciones, personas, casualidades y causalidades me han echado un cable en esto, y por supuesto tu indiferencia y tú, que nunca os habéis quedado cortos. Pero no vengo a hablar de ti hoy, sino que vengo a agradecer indirectamente a todos aquellos que me han demostrado que no estoy tan sola, no tanto como para seguir queriéndote.

He vuelto, (hace un mes ya) de Hong Kong, que se dice pronto, no tan rápido pasa el día de vuelo entre escalas, lloros y “su puta madre como pesa esta mochila”; ni tan rápido pasó el último mes en el que aparte de estar encerrada en el sweatshop que tenía como estudio, una de las mejores personas a las que, gracias a Dios, tuve la oportunidad de conocer después de cuatro años ya se había vuelto a Europa. Y no fue un tiempo fácil, de amor (si se le puede llamar “amor”) os hablo ahora, pero sabía dónde me metía, y todos sabemos que sarna con gusto, no pica. He de agradecer a Nacho Vegas el hecho de que cuando estaba en la mierda, le escuchaba, y él corroboraba que lo estaba. Pero aquí sigo de pie, y repito, he vuelto, con todo en contra pero con el alma a favor, como el Real Oviedo, con un par.

He vuelto, repito, de Hong Kong, donde probablemente haya pasado de las mejores noches de mi vida, y días, también, pero es que yo soy muy de noche. Nunca pensé que a diez mil y pico kilómetros de distancia me sintiera como en casa. Gracias Hong Kong, no me has hecho crecer solo intelectual y culturalmente hablando, sino como persona; ten muy claro que volveré, y esta vez para quedarme.

He vuelto, y al hacerlo me he topado con los que (nunca) dejé atrás, los pilares de mi vida, que ellos sí que me han echado un cable, pero para buenas. Ya sea vía telefónica, dando un paseo o bebiendo vino como condenados; repito, he vuelto, y al encontraros aquí es más dulce el amargo hecho de volver. Con los que los Lunes son menos Lunes, y si me apuras son incluso un poco Sábado. Porque me llevo la palma con ellos, son lo mejor del mundo, algo brutal. Así que os vuelvo a dar las gracias.


Y finalmente he vuelto, a escribirte, sí, a ti, aunque más arriba mencionara que hoy no vengo a hablar de eso, que me faltan ya las ganas. Pero, si, te repito, que he vuelto, pero cambiada, y espero me lo notes, e igual que estos años pasados, sigas sin saber qué hacer, porque será la única forma de que yo, por fin, deje de tropezar con tu puta piedra, porque ya vale; y porque he vuelto más fuerte que nunca, mirándome al espejo con mi mejor amiga y riéndonos al decir lo buenas que estamos. Porque sí, aunque te joda, he vuelto queriéndome más que nunca.

P.D: Prometo volver más a menudo.

Á

domingo, 16 de marzo de 2014

Hoy he vuelto a mirarme al espejo y a acordarme de tí.


"La mayor parte de las canciones de amor están llenas de mentiras, pero no todas. Yo trato de ser honesto, pero por lo general se suele decir lo que ella quiere escuchar, para seducirla o yo que sé, claro que ella no siempre está por la labor de creérselas.

Pero quién no ha mentido alguna vez ¿verdad?

Muchas despedidas están llenas de promesas vanas, yo estoy seguro que en alguna de ellas vosotros habeis mentido. Qué se! Si no pasa nada estamos entre amigos, buen rollo. Quien no haya mentido, quien esté libre de culpa que tire la primera piedra, pero que no tire a dar...

Sí, porque las despedidas tienen un protocolo que hace necesario mentir para no sentirse culpable del fracaso que supone que el amor se acabe.

¿Sabeis qué es lo peor del amor cuando se acaba? Que se acaba.

Y aun así nosotros intentamos eludir la culpa y mentimos, y seguimos mintiendo y somos capaces de ir mas allá y decimos: No te preocupes, si yo estaré bien, yo lo que quiero, lo que siempre he querido, es que tú seas feliz. Y además el tío con el que te vas, es un tío de puta madre...

Y bueno, tú y yo sabemos que no es cierto. Que no van a durar ni dos meses, y más con el carácter que tiene ella...

Pero aún así decimos que es un tío que te cagas o buen hombre que también jode lo suyo, porque no se sabe lo que está diciendo. No digais nunca de mí que soy un buen hombre, por favor.. Di que soy un troncaso, enrollado y brindis de la vida; pero un buen hombre no.

Y nos estaremos preguntando si la llevará a los mismos sitios a los que te llevaba a ti. Si se dirán las mismas mentiras, si se enojarán por lo mismas cosas, y lo que es peor, si se reconciliaran de la misma forma...

Y te quemarás los sesos preguntando qué pasará y qué ocurrirá, en fin...

Pero ella está bien...

Si ella se va, cultivemos el odio, declaremos la guerra. Porque... no sé, quizás nos sintamos mejor aunque... aunque yo creo que no, yo creo que como todas las canciones de amor, esta también está llena de mentiras: cuando decimos si ella se va, lo que queremos decir es que si se va, que no sea muy lejos ni por mucho tiempo."


domingo, 8 de diciembre de 2013

Estoy segura


Deja ese momento en el cajón de los recuerdos
Y recuerda su olor
Y piensa en esas cosas que le hacían maravillosa
Y que están en tu interior.

Piensa que si un día ya no está, echaras de menos hasta su caminar
Su despertar su forma de hablar
Su mal humor su estar mejor
Su pelo y su olor.



domingo, 10 de noviembre de 2013

Rated R

“Fueron tirando cuatro años de sus reservas de cariño, hasta agotar su capital. Y un día vulgar como
otros tantos el ordinario azul dio paso al rojo más dilatador de la verdad. No había nada a compartir ni un triste beso, que llevarse a los labios más bien secos, vacíos el armario y los cajones de risas de
caricias y te quieros.”

Revólver

He de decir que contigo, mi orgullo lo perdí hace tiempo. Pero me he dado cuenta que “el tiempo pasa y el amor finaliza, y es natural que lo que fue una brasa, acabe convirtiéndose en ceniza”. Para mi sorpresa, has sido tú el que te has ido y no yo la que te dejó, como muchas veces me había prometido hacer.
No esperaba nada de ti, pero lo que sí esperaba, y por así decirlo, sigo esperando es que algún día te duela el hecho de haberme perdido, por lo menos la mitad de lo que me duele a mí, simplemente para saber que de algún modo, alguna vez, te llegué a importar.
Soy débil, siempre lo he sido, y si no te has dado cuenta aún es que nunca me has llegado a conocer bien, y es por ello que situaciones así me desmoronan, porque noto que el cariño que, al menos creo, que doy, nunca lo recibo a cambio. He perdonado mucho, hasta que me han tomado por tonta, he llorado por quien no debía y he callado te quieros que por miedo o inseguridad, se quedaron en el aire. Pero aún así, aquí estoy, como siempre, yo, intentando remediar lo que creo que de verdad en estos momentos no tiene remedio alguno.
Intenté darte “todo” lo que podía, demostrarte lo mucho que me importas (porque lo sigues haciendo) y lo dejaste pasar. Me cansé de hablar de amor y de no hacerlo contigo. Así que no esperes que esté bien, aunque yo no espero que te importe, simplemente quiero que sepas que todo lo que teníamos, está roto ahora.
Y es que no puedo esperar ya más de lo que me dura la esperanza. Porque como decía Sabina “a este ruido, tan huérfano de padre, no voy a permitirle que taladre un corazón podrido de latir”. Así que lo único que quiero que sepas y que tengas siempre en mente es que dudo que alguien te quiera como lo he hecho yo. Y si, sin embargo, me equivoco y sí que hay alguien que lo hace, mi consejo es que no la pierdas como me has perdido a mí.

“No era amor, era demasiada soledad acumulada. Demasiadas noches, ya he perdido la cuenta, en la que las horas pasaban demasiado lentas y tenía la sensación de que moría muy deprisa. No era amor, era que había visto demasiadas películas románticas de esas en las que todo, al final, le sale bien al protagonista; pero las cosas no fueron así, aunque hubiese sido bonito. No era amor, era la forma que tenía de esperar algo de la vida. Ya sabes, piensas: "Algún día llegará alguien que le dará sentido a todo", y es como una espina que te clavas, mientras pasa el tiempo, y mientras miras el reloj de reojo, consumiéndote. Tic, tac, tic, tac, como la banda sonora de un desastre. No, no era amor, era cualquier cosa menos eso, porque el tiempo nos curó de aquello. Sí, nos curó, porque dolía, como una mala postura, pero a la hora de vivir. Nos curó de la obsesión que teníamos por abducirnos, como si quisiéramos que el otro fuese más nosotros mismos que nosotros. Como si tú quisieras que yo fuese más tú que tú misma, y como si yo quisiera que tú fueses más yo que yo mismo. No sé si me explico. Era una obsesión dañina, que lo jodía todo, como si hubiésemos rociado con ácido los esquemas de nuestra vida. No sé cómo coño pensábamos sobrevivir a eso. Quizá no lo pensábamos, a lo mejor no tuvimos tiempo de hacerlo, porque fue vernos y dictar nuestra propia sentencia. Nos condenábamos a no sé cuántos días de torturas mutuas, hasta que el cuerpo resistiese, lo malo es que nuestro orgullo nos llevó a resistir demasiado. Y ya estábamos muertos cuando nos despedimos. Tan muertos que ya no parecíamos nosotros. Tan muertos que cuando te fuiste aún pensé en decirte que te quedaras, pero luego me miraba las heridas, y las palabras se me asfixiaban en la garganta. He de decir que lloraba por las noches, ya no sé si de dolor o porque te echaba de menos. Quizá por ambas, porque cuanto más te alejabas más cicatrizaban mis heridas y, no obstante, más sangraba esa necesidad de siempre. La de no estar tan solo, digo. La de no estar sólo conmigo, porque yo también se arañarme por las noches. Y qué putada.”

Sergio Carrión

sábado, 11 de mayo de 2013

Me moriré de ganas de decirte que te voy a echar de menos

Vengo a decirte que el tiempo
que ya llevamos perdido,
es solo un punto pequeño
en el cielo del olvido.
 
Que todo el daño que tengo
y lo que ya hemos sufrido,
tiene que servir de algo
para que hayas aprendido.
 
 
No dejes que todo esto quede en nada.
 

 

domingo, 28 de abril de 2013

Absurdo, como un Domingo por la tarde


 Cansancio emocional provocado por hechos que ni habías previsto, ni imaginado. ¿Cuanto sol te puede dar sin quemarte, sin atravesarte? Hay veces que sientes como algo te tumba y lentamente acaba contigo. Y es absurdo, como una tarde de Domingo, cuando alguien llega a tu vida, completamente estable por el momento, se cuela y te desmorona todo.  Y es que sospecho que esta primavera tuya llega dispuesta a deshacerme el invierno. La coraza que tanto me había costado ponerme, a la mierda. Pienso que es un disparate, todas las sonrisas que se generan por momentos, todos los momentos que empiezo a planear y todos los abrazos no dados que lentamente empiezo a echar de menos. Y es que a veces están demasiado bien los sueños, poco a poco me veo embarcando en un vuelo que no se a que hora despega, ni a donde me llevará; pero hay otras veces que empiezo a cansarme de este constante lío mental, de tener que ir detrás de alguien, y de ver lentamente como cada oportunidad me pasa por delante sin molestarse en picar a mi puerta.
 Y ya llevamos varios días e innumerables madrugadas, en las que voy buscando en la basura unos labios que me digan: "esta noche quédate". Y es que sigo entendiéndote sin entenderte, ¿quieres jugar? Juguemos. Abre dos cervezas y hablemos toda la noche, de si sí, de si no y de por qué nunca te decides; de la locura que probablemente haya en tu cabeza y de la que estoy segura que hay en la mía. Se que no sirve de nada ilusionarse. Pero no te digo adiós, quiero ver qué pasa, quiero ver lo que sucede, quiero ver tu cara. Y mañana, vendré a decirte que el tiempo que ya llevamos perdido, es sólo un tiempo pequeño en el cielo del olvido.
 Por favor te pido, échame de menos antes de que me vaya.