domingo, 8 de mayo de 2016

Lluvia.

“Nuestra historia era imposible como mirar la silueta de la lluvia.”
Marwan

Siempre ha sido nuestra, a la lluvia me refiero.
Veranos llenos de orbayu, goteras y humedades,
calados hasta los huesos, nunca el uno del otro
y solo hemos resistido una tormenta juntos, solo una.
La misma que nos convirtió en catarata y precipicio.

La lluvia es un besar azul, como diría Lorca,
pero yo solo me empapaba de ciegos rechazos
y ojos que me observaban desde la otra punta del bar,
nunca para emitir el sonido que deja una puerta abierta.
La misma que cada verano se cerraba de un portazo.

Y lo único azul era la playa,
en la que verte era peor que contemplar gotas estrellándose contra el marco de la ventanilla.
Cuando lo único que me importaba era coger el coche, a doscientos
limpiaparabrisas intermitente,
emborronando el horizonte, la playa y a ti.

Ahora solo me queda mi propia lluvia
nunca jamás compartida, ni mojada,
nuestros cuerpos empapados de sudores, pero fríos,
los que algún día borrarán la lluvia que cayó
en nuestra playa, y a ti.

Á

miércoles, 20 de abril de 2016

Morir y no matar.

Dependiendo y pendiendo de un hilo
Cayendo, en picado contra un suelo de roca, fina y puntiaguda.
Pinchándome con el segundero,
En cada tic que me matas callando,
Y cada tac que me cuenta que eres otra herida.
Y aun así me dejaría joder, una vez más
Por el inmenso vacío que dejas.

¿De qué vamos a hablar? Si decides volver,
Ahora que estoy callada
Y no has llamado tú para entender,
Que mi vida no se puede resumir en partitura, poema ni prosa
Si no en planes, no planos, que a día de hoy carecen de estructura base alguna.

No hay cimientos, más bien mis sentimientos están a flor de piel ahora,
A punto de estallar, y dudo que resurjan esta vez
De sus cenizas, porque no las hay.
Porque para hacer fuego se necesitan dos,
Alguien que mate
Y alguien, que al igual que yo, decida dejarse matar.

Y por eso estoy aquí hoy, que no me encuentro ni en el papel,
Cometiendo el
puto,
mismo 
error,
de 
siempre,
de culpar de asesino
a quien nunca pretendió empuñar el arma.

Á


"Volveré a las noches sin dormir
y las noches sin pensar,
y las noches sin soñar,
y las noches sin sentir."

Nacho Vegas

martes, 29 de marzo de 2016

They'll name the city after us.

Perdimos la noción del tiempo y la razón que nos juntó, ni siquiera sabemos qué hacemos aquí. Lo desconocido nos hizo desconocer hasta el día que es, guiarnos por el sol, lluvia y mareas, desconectar. No saber nos ha hecho inseparables, invencibles. Hablamos de todo y a la vez de nada, nuestro punto de reunión puede ser arena, roca o madera; cigarro en mano y bolsa de pipas para una tarde salada, porque en ningún otro lugar saben igual. Cada cual llega a su hora, a su manera y con unas ganas de resolver el mundo similar a las de un niño creyéndose un superhéroe, de los del comic. Cero televisión y teléfono, nos gusta discutir, y cada uno saca la mejor versión de sí mismo haciéndolo.

Celia nos calma, y nos aguanta, porque de arreglar el mundo es la única que tiene un poco de idea. A veces Julia se enfada, y su mente es un delirio incontrolado, entonces se enciende otro cigarro y se sube a lo más alto del lugar; allí es cuando la belleza nace a través de sus palabras. Y seguimos charlando, sobre el amor, la política y otros temas de los cuales creemos tener experiencia cuando en el fondo no tenemos ni puta idea. Muchas veces hablamos sin pensar, pero nos escuchamos, y sabemos que aunque quizás nunca seamos tan ricos como queramos imaginar, ya lo somos al tenernos los unos a los otros, siempre, codo a codo, cada verano.

Decimos y hacemos cuanto queremos, dejamos que cada uno critique y se enfade a su gusto y manera, resolviéndolo todo con un buen baño de agua fría, fresca y liviana como un culín de sidra recién escanciado. Hemos establecido nuestras propias normas de sociedad, ataque y mundo; basándonos en la simplicidad de que aquí, no existe norma alguna. La música nos sana cuerpo y alma, y nos hace reivindicar que el mundo sería un lugar mejor si todo se pareciera un poco más a esto. Nos reímos con Alfie, porque no hay nadie que tenga tanta felicidad por kilo de grasa en el cuerpo, y dejamos que Mateo siga discutiendo, sobre lo negro que está todo, y sobre como él sabrá resolverlo con su propia revolución.

Aquí el mundo se reduce a esto, a palabras con ganas de vencer y acabar con todo, que acaban silenciándose al llegar la séptima ola; ahí es cuando el Norte se inunda de nuestra risa. Y los días acaban igual que empiezan, amaneciendo juntos en un antro, playa o prao; horas arrastradas pero nunca perdidas. Horas que se reducen a nosotros frente al mar, huyendo por un tiempo de la gris realidad que nos rodea; y ahí es cuando nos convertimos en los reyes de nuestro tiempo y mente, volviéndonos absolutamente todo en la nada del resto.

Á

lunes, 7 de marzo de 2016

Pequeña de dudas infinitas

“¿Y ahora qué?” se preguntaba durante horas,
Inundando su cama de suspiros por recoger.
Al igual que su ropa, amontonada después de largos días.
Esos que terminaban comiéndose sus noches,
Y que dejaban de existir,
Como sus bailes de valiente en luna llena.

Cada anochecer la habitación se llenaba de dudas,
La cama sin hacer miraba al techo con ojos de perdida,
Al igual que ella.
“¿Y ahora qué?”, de nuevo, una vez tras otra
Esperando encontrar una excusa para dejarlo todo,
Y salir de este gris oscuro que empezaba a teñir su sonrisa.

No era el tabaco ya, eran las dudas e incertidumbres, y el cielo,
Pero sobre todo las certezas,
Certeza de que una vez más, lo que ella anhelaba,
No sería lo  que verdaderamente le iba a pasar.
“¿Y ahora qué?”, quien juega con fuego, acaba quemándose.
Y en quemarse ya tenía experiencia.

Hoy no, pensaba, hoy tampoco le preguntará nada.
Hoy no es tan fuerte como ella cree que es,
Hoy no puede arriesgarse.
¿Para qué? Su eterno sinsentido.
Siempre dispuesta a perderse 
sin conocimiento seguro alguno,
de que alguien vaya a salir a buscarla.


“¿Y ahora qué?”

Á

miércoles, 11 de noviembre de 2015

EL todo y LA nada.

Tú, todo, aquello a lo que solía darle vueltas,
Yo, nada, no me ando con rodeos hoy.
Yo, todo de lo que me quejaba,
Por nunca tener nada, ni a ti.
Por no contentarme con nada, sin ti.
Mas hoy, cavilo y pienso que no carezco de nada,
Solo de esa certeza de saber todo de ti.

La incertidumbre de todas tus huídas.
Tus idas y venidas, nada.
Mis vueltas y revueltas, todas.
Mi arquitectura interior, todo mi cuerpo,
Esa que ahora me explica que nada es a lo que tú sabes.
Y sabiendo que buscaría un todo junto a ti,
Es ahora nada, nada y nada lo que encontré a tu lado.

Perdiéndome, llego a ver el todo,
Todo de lo que tú me apartabas,
Acercando mis miedos a tu nada.
Recluido mi todo en tu nada,
Me escapo,
Y me atrevo a decir que nunca nada fue malo,
Nada, salvo tu todo.

Á

miércoles, 4 de noviembre de 2015

Entendí que lo bueno te encuentra cuando dejas de buscarte.



Y me acostumbré a estar sola. 

Hace más de medio año vivía sola, cocinaba sola, iba a comprar sola, paseaba sola e incluso, como nunca hubiera llegado a imaginar, comía sola. Hasta entonces me acojonaba pensar en situaciones así. "¿Comer sola Ángela? Pero si no te callas ni debajo del agua." 
No voy a negar que al principio cuesta, pero le acabas pillando el gustillo a tu propia compañía. Sola en el buen sentido de la palabra, claro. Y es que, estar sola no es tan horrendo y triste como esta mierda de sociedad nos hace creer, no, simplemente forma parte de tu vida aprender a estar contigo, aprender a quererte a ti misma antes de estar preparada para que otros te quieran; y ¿qué mejor manera que pasando un tiempo de yo/mí/me/conmigo? 
Y ayuda, vaya que si ayuda, te ayuda a valorarte como quieres que otros te valoren, y te da que pensar. Yo por fin he comprendido que no valgo tan poco como solíais hacerme creer, y estoy bien, bueno, ¿qué cojones? ¡Estoy genial!
Vivo feliz, y es gracias a que ya no pienso en todos aquellos que se quedaron atrás, pero que antes de irse me jodieron un poco, demasiado, por dentro. He llegado a comprender que hay trenes por los que hubiera llegado a descarrilar, o incluso a tirarme a la vía y ponerme delante, y en el fondo no se merecían ni que comprar su puto y mísero billete de ida. Pero el hecho de que ya los haya dejado ir, me da esperanzas, y pienso, venga, cada día queda uno menos para que sea el adecuado, con el que realice el viaje más largo.
Y tengo ganas, sí, no voy a negarlo, pero estoy tan bien, tan a gusto conmigo, que tendrá que encontrarme alguien muy cabrón para que vuelvan a joderme, o alguien demasiado bueno para que me quite la coraza, porque a mí ya no me engañan, y que lo intenten.

Que si quieres quedarte, siempre hay sitio, pero sin revolver.   

Á

viernes, 31 de julio de 2015

Menos por menos y nunca nosotros

"Lo intenté siete veces más,
quería ver lo que hay detrás
de tu imperturbabilidad
y abrir tu puerta de cuarenta y tres candados." 
N.V. 

Si quien la sigue, la consigue, voy a buscarte/me tanto y cuanto sea necesario para que esto, que no nuestro, sume y siga. Me rendí ante tu y mi stand-by, ya que hace mucho, mucho tiempo me enseñaron que menos por menos da que algo: persona, animal o cosa, dé positivo. Y creo que ya toca apostar todo a rojo o a negro, a cualquiera, pero todo, un "one last chance". Con precaución y prudencia, siempre, esa que empiezo a tener.
Que si te encuentro, o me encuentras, no encontrarnos, porque mira que contigo siempre me ha parecido una gilipollez la primera persona del plural; se te/me revuelva algo por dentro, esas mariposillas, habladurías, porque a veces son más huracán que otra cosa. Que te aporto, y me aportas, poco, no me voy a venir arriba, pero menos da una piedra, y ya dije que tú eras de las grandes. Y no se a qué esperas para golpear, que algún día va a llegar un alguien, otro, no un nosotros, que nos diga que ya está, que valió, punto y final. Tu indiferencia te está ganando la partida, y cada vez que te/me encuentras es un gol por la escuadra, pero nunca a tu favor; así que apura tío, que en breves llegamos al tiempo de descuento.
No me cuentes, ni dejes que te cuente que vendrán tiempos mejores, que nunca es buen tiempo para nada, pero hay que echarle huevos ya que cualquier momento es malo para que surja algo bueno. Y la verdad es que ya no dependemos de la suerte, quizá si me apuras conseguimos que no nos llueva, pero creo que eso será pura casualidad, esa misma que poco a poco vas a acabar agotando como sigas haciendo el imbécil; así que espabila, nadie va a venir a buscarte, ahora solo tu puedes conseguir el nosotros y no un yo con otros.


Á

lunes, 13 de julio de 2015

I know if destiny is kind, I’ve got the rest of my mind.



He vuelto, y creo que esta vez para quedarme. Pido disculpas por mi ausencia, ha sido un tiempo de resaca de proyectos, de los que se quedaron por el camino y de ti. Repito, he vuelto, pero cambiada, y confío plenamente que es un cambio irrevocable. Muchas situaciones, personas, casualidades y causalidades me han echado un cable en esto, y por supuesto tu indiferencia y tú, que nunca os habéis quedado cortos. Pero no vengo a hablar de ti hoy, sino que vengo a agradecer indirectamente a todos aquellos que me han demostrado que no estoy tan sola, no tanto como para seguir queriéndote.

He vuelto, (hace un mes ya) de Hong Kong, que se dice pronto, no tan rápido pasa el día de vuelo entre escalas, lloros y “su puta madre como pesa esta mochila”; ni tan rápido pasó el último mes en el que aparte de estar encerrada en el sweatshop que tenía como estudio, una de las mejores personas a las que, gracias a Dios, tuve la oportunidad de conocer después de cuatro años ya se había vuelto a Europa. Y no fue un tiempo fácil, de amor (si se le puede llamar “amor”) os hablo ahora, pero sabía dónde me metía, y todos sabemos que sarna con gusto, no pica. He de agradecer a Nacho Vegas el hecho de que cuando estaba en la mierda, le escuchaba, y él corroboraba que lo estaba. Pero aquí sigo de pie, y repito, he vuelto, con todo en contra pero con el alma a favor, como el Real Oviedo, con un par.

He vuelto, repito, de Hong Kong, donde probablemente haya pasado de las mejores noches de mi vida, y días, también, pero es que yo soy muy de noche. Nunca pensé que a diez mil y pico kilómetros de distancia me sintiera como en casa. Gracias Hong Kong, no me has hecho crecer solo intelectual y culturalmente hablando, sino como persona; ten muy claro que volveré, y esta vez para quedarme.

He vuelto, y al hacerlo me he topado con los que (nunca) dejé atrás, los pilares de mi vida, que ellos sí que me han echado un cable, pero para buenas. Ya sea vía telefónica, dando un paseo o bebiendo vino como condenados; repito, he vuelto, y al encontraros aquí es más dulce el amargo hecho de volver. Con los que los Lunes son menos Lunes, y si me apuras son incluso un poco Sábado. Porque me llevo la palma con ellos, son lo mejor del mundo, algo brutal. Así que os vuelvo a dar las gracias.


Y finalmente he vuelto, a escribirte, sí, a ti, aunque más arriba mencionara que hoy no vengo a hablar de eso, que me faltan ya las ganas. Pero, si, te repito, que he vuelto, pero cambiada, y espero me lo notes, e igual que estos años pasados, sigas sin saber qué hacer, porque será la única forma de que yo, por fin, deje de tropezar con tu puta piedra, porque ya vale; y porque he vuelto más fuerte que nunca, mirándome al espejo con mi mejor amiga y riéndonos al decir lo buenas que estamos. Porque sí, aunque te joda, he vuelto queriéndome más que nunca.

P.D: Prometo volver más a menudo.

Á